Las alternativas suelen ser dejarlo con algún familiar o con la niñera. Lo mejor es adaptarse al horario del pequeño: si sabemos que la abuela o la niñera se las arreglan bien para acostarlo, podemos irnos antes; pero, en caso de que sospechemos que puede haber problemas, será mejor esperar a que esté dormido.
A veces resulta difícil dejarlo en casa para salir con papá, pero la pareja también necesita dedicarse tiempo. A los cuatro o cinco meses ya podemos empezar a salir esporádicamente por la noche, pero conviene que se quede con personas conocidas para él.
Es preferible no ausentarse mucho tiempo (unas tres horas) porque, si se despierta, nos extrañará más que durante el día. Y si está enfermo, habrá que cambiar de planes.