Muchos resfríos o gripes van acompañados de dolor de garganta. Si están producidos por un virus, el dolor desaparece pronto y sin tratamiento. Sin embargo, conviene observar si el niño presenta los siguientes síntomas: fiebre alta, dolor de garganta fuerte que irradia hacia los oídos, dolor de cabeza y, eventualmente, de barriga, a veces vómitos e hinchazón de los ganglios linfáticos en ambos lados del cuello.
También se debe observar si las amígdalas tienen secreciones blancas y placas con una especie de agujeros o criptas. En ese caso, es posible que se trate de unas anginas por estreptococos beta hemolíticos. Se confirma mediante un cultivo de secreciones de las amígdalas. Estas bacterias son bastante peligrosas, por lo que deben ser tratadas con antibióticos, de lo contrario podrían causar graves complicaciones, como fiebres reumáticas, daños renales, afecciones del corazón y escarlatina.
El tratamiento consiste en tomar penicilina durante al menos diez días. Como se sabe, los tratamientos con antibióticos deben cumplirse rigurosamente para prevenir recaídas y evitar que en el futuro las bacterias se hagan resistentes. No se deben abandonar aunque el chico se encuentre bien.
