Los cambios hormonales, la euforia y las preocupaciones propios del primer trimestre inhiben la libido. En el segundo tercio del embarazo la mayoría de las mujeres disfrutan más del sexo. La panza y el sobrepeso apenas suponen un problema: esto vendrá en el último tercio.
Los pechos están más sensibles al tacto. A veces las caricias incluso pueden provocar una sensación desagradable.
Los tejidos se han vuelto más blandos. También los genitales están mejor irrigados, lo que los hace parecer más blandos y más grandes; se nota a primera vista.
En los últimos días de la gestación el bebé va bajando y el lugar en la vagina queda más reducido. Una sensación muy desagradable se produce cuando el futuro niño oprime la vejiga y hay una pérdida involuntaria de orina, o cuando el bebé presiona el nervio ciático. Después del orgasmo, muchas mujeres notan un dolorcito en el útero: no hay razón para alarmarse.
