Agregado en 26 April 2009
Tags: Sexualidad
No se las podía tocar, sólo mirar u oír. Muy conocidas en el Japón, las geishas eran mujeres cultas entrenadas especialmente en buenas maneras, refinamiento, danza, música e instrucción superior, cuyos servicios eran contratados por varones de las últimas civilizaciones de Oriente.
Los movimientos de manos y cuerpo, precisos, representados durante la ceremonia del té y del arreglo floral, son relatados con preciosismo por Hendrik de Leeuw. No se las podía tocar, sólo mirar u oír. De allí que no eran comparables con las prostitutas.
Poesía manual
La educación comenzaba a los doce años y, durante los seis siguientes, aprendían etiqueta social. Los observadores de las ceremonias aluden a la existencia de una poesía manual. Durante este período, la cultura japonesa daba poca importancia al amor romántico. Una esposa era una sirvienta y una madre, no alguien con quien conversar ni a quien colmar de muestras de afecto socialmente inaceptables.
Agregado en 26 April 2009
Tags: Sexualidad
Hace tres años que estoy casada. Tuve una educación muy rígida y mis padres me dieron poca libertad para los encuentros. De cualquier modo, teníamos relaciones muy seguido y, en todas las ocasiones, yo alcanzaba el orgasmo. Sin embargo, desde la luna de miel, él ya no me atrae como antes; dejé de tener orgasmos y empezaron los problemas. Por otra parte, no me animo a decirle lo que me gustaría que me hiciera durante el coito. Yo lo amo. Es más: estamos buscando al bebé (lo que hace que me recuerde que sólo haciendo el amor vamos a lograrlo).
Suele suceder que, al casarse y tener vía libre para experimentar sensaciones, algunas mujeres pierdan esa magia. Como si para gozar, en ocasiones, fuera más estimulante tener una figura represora cerca. A eso se le suma el hecho de crecer, decidir tener hijos, conseguir la autonomía que no se observaba cuando había que enfrentar la prohibición familiar… Sería importante que reflexionaras sobre tus deseos de tener un hijo y el miedo que esta situación te provoca.
Agregado en 25 April 2009
Tags: Sexualidad
Los cambios hormonales, la euforia y las preocupaciones propios del primer trimestre inhiben la libido. En el segundo tercio del embarazo la mayoría de las mujeres disfrutan más del sexo. La panza y el sobrepeso apenas suponen un problema: esto vendrá en el último tercio.
Los pechos están más sensibles al tacto. A veces las caricias incluso pueden provocar una sensación desagradable.
Los tejidos se han vuelto más blandos. También los genitales están mejor irrigados, lo que los hace parecer más blandos y más grandes; se nota a primera vista.
En los últimos días de la gestación el bebé va bajando y el lugar en la vagina queda más reducido. Una sensación muy desagradable se produce cuando el futuro niño oprime la vejiga y hay una pérdida involuntaria de orina, o cuando el bebé presiona el nervio ciático. Después del orgasmo, muchas mujeres notan un dolorcito en el útero: no hay razón para alarmarse.
Agregado en 25 April 2009
Tags: Sexualidad
Pero siempre que en las exploraciones preventivas el especialista no detecte nada preocupante, los temores no tienen razón de ser. El pene no llega a tocar al bebé, la bolsa con el líquido amniótico y los blandos tejidos del cuello uterino lo protegen.
Es cierto que durante el orgasmo el útero se contrae rítmicamente y la sensación que recorre el cuerpo recuerda al inicio de las contracciones del parto. Pero no es nada más que eso: una sensación. Es cierto que determinadas hormonas del esperma (las prostaglandinas), en concentraciones tan elevadas como nunca estarían en el semen, pueden utilizarse para ablandar los tejidos del cuello uterino una vez que éste ha comenzado a dilatarse. Seguir leyendo
Agregado en 25 April 2009
Tags: Sexualidad
Durante estos nueve meses puede ocurrir de todo: desde la más ardiente pasión a la apatía o el desencuentro. El embarazo supone una transformación en la vida de la pareja y, a veces, estos cambios causan miedo. Frente al temor, algunas embarazadas se centran en sí mismas y se abstienen olímpicamente del sexo. Otras, en cambio, necesitan sentir a su pareja más cercana y amorosa que nunca.
¿Cómo afecta a su deseo sexual el hecho de convertirse en padres? ¿Y la transformación operada en el cuerpo de su pareja? Sucede que también los futuros papas tienen a veces falta de deseo. La inapetencia sexual es algo que podría considerarse comprensible y hasta lógica en una futura mamá. Sin embargo, a las mujeres les cuesta aceptar que el hombre se distancie cuando ellas están más necesitadas de apoyo.
El repliegue de la pareja, sin más explicaciones, deja una sensación de frustración difícil de superar. ¿Por qué se produce precisamente ahora este distanciamiento? Al esperar un hijo, ¿no deberían sentirse más unidos que nunca?
El factor decisivo en el hombre y en la mujer parece ser tanto la experiencia de cada uno como su situación actual. Cuantos menos temores e inseguridades se generen por el embarazo, más fácil les resultará a la mujer y al hombre entregarse a su pareja. Es difícil que el deseo surja si no son capaces de distenderse. Seguir leyendo
Sin lugar a dudas, en el fin del embarazo, la mujer tiene menos ganas de hacer el amor. Su vientre se torna cada vez más voluminoso, lo que dificulta el acto sexual. Por otra parte, la relación amorosa puede provocarle cansancio a la futura mamá, además de generarle dolores pelvianos.
En este período, ella está más dispuesta a una noche de ternura y caricias que al acto genital. Quizá éste sea el momento de explorar otras formas de relacionarse sexualmente con su pareja, sin necesidad de llegar a la penetración.
De todos modos, aquellos que deseen conservar una actividad sexual relativamente intensa pueden mantener relaciones sin riesgo alguno, incluso durante esta etapa del embarazo. Esto será así, excepto que el obstetra lo prohiba explícitamente. En este particular caso, los encuentros no deberán estar signados por la búsqueda del orgasmo, sino más bien por hallar una fórmula que les permita sentirse bien a ambos padres.
Agregado en 24 April 2009
Tags: Sexualidad
El embarazo no se acompaña, únicamente, de una intensificación del deseo. También, se ve aumentado el placer durante las relaciones sexuales, lo que se traduce en orgasmos incomparables.
¿Cómo se explica este fenómeno? En principio, por una modificación fisiológica de la vagina, ligada al trastorno hormonal. Así, los labios menores se pigmentan y oscurecen, y el clítoris se agranda y ensancha. En consecuencia, la mujer se vuelve más sensible a las caricias.
Por ello, la congestión pelviana (producto de esta especie de “inundación hormonal”) provoca un estrechamiento de la vagina en su parte externa, lo cual favorece los encuentros, porque la mujer siente más el miembro viril de su pareja. Como vemos, las zonas más excitables de la vagina se sensibilizan aún más durante este período, lo que origina un considerable aumento del placer. Seguir leyendo
Exacto. Cuando se rompe la bolsa de líquido amniótico (o la misma no está del todo intacta) alguna bacteria puede invadir el útero, provocando una infección en el feto. Por ello hay que abstenerse de practicar sexo hasta consultar con el obstetra.
Jamás. El feto no será privado de oxígeno ni será golpeado por los embates amorosos de la pareja. Para tranquilizar a los temerosos, debemos decir que el pene del padre no tiene modo de entrar en contacto, en ningún momento, con el bebé en gestación.
Por tanto, el riesgo de afectar el curso del embarazo es totalmente nulo. Por el contrario, y según sostienen algunos especialistas, si los padres gozan y experimentan el placer, el bebé también se sentirá feliz.
Es habitual que se constate una reducción de las relaciones amorosas durante los tres primeros meses del embarazo. En la mayoría de los casos, esta disminución está ligada a una baja en el deseo sexual de la mujer. Cuando ella descubre que está embarazada, tiene una tendencia natural a replegarse en sí misma y a concentrarse en el futuro bebé.
Luego, las pequeñas alteraciones (vómitos, fatiga) que acompañan frecuentemente las primeras semanas de gestación, constituyen una ventaja crucial para la pareja, pues durante este período del embarazo, la mujer necesita de más ternura y afecto. Por ello, busca la especial contención y protección de su compañero. Y éste es, justamente, el momento en el que el hombre debe transmitirle la felicidad por haber gestado juntos una nueva vida. Seguir leyendo