Agregado en 26 April 2009
“Pero a Fulanito lo dejan hasta las diez”. No falla, el toque de queda es uno de los puntos más conflictivos. Precisamente por eso, explicarle por qué debe estar en casa a una hora determinada y sentarse a negociar con él como lo haríamos con un adulto es un buen comienzo.
Como referencia, podemos hablar con los padres de sus amigos, aunque la decisión final siempre dependerá de la situación particular de cada familia (sí vive en una gran ciudad o en un pueblo de cien vecinos, si está de vacaciones, si hay posibilidad de ir a buscarlo, etc.).
En ocasiones especiales, su cumpleaños, la celebración de una buena nota, la fiesta de fin de curso, podemos hacer una excepción y permitirle llegar un poco más tarde. Y no sólo porque se lo merece, sino porque así le ofreceremos la oportunidad de demostrarnos que de verdad es responsable. Seguir leyendo
Agregado en 26 April 2009
A esta edad huyen como de la peste de todo lo que nosotros, los grandes, calificamos de correcto. Nada de agarrarse la cabeza cuando lo veamos llegar acompañado de un amigo especialmente extravagante. Si hay motivos para pensar que, efectivamente, esa amistad puede ejercer influencias negativas sobre él, hay que hacérselo saber; pero no actuemos como antipáticos detectives, ni descalifiquemos a su amigo.
Las prohibiciones no sirven de nada, salvo para otorgar el atractivo de lo prohibido a esa relación. El razonamiento que siguen los chicos y chicas de esta edad suele ser más lúcido de lo que cabe esperar: “¿Qué te atrae de él?; ¿te parece que es bueno, solidario, generoso…?”. Estas son las cuestiones que importan. Seguir leyendo
Agregado en 26 April 2009
Vive con el teléfono pegado a la oreja. Termina de llegar a casa y en cuanto entra por la puerta llama a ese mismo amigo o amiga con el que acaba de pasar toda la tarde.
¿Qué es eso tan importante que no puede esperar? A esta edad se sienten tan inseguros que una película, un encuentro inesperado o la ropa que se pondrán el día siguiente son motivos más que suficientes para informar, pedir opinión o consejo. Cultivar a los amigos (léase llamarlos por teléfono a diario y en sesiones maratónicas) es casi un asunto de vida o muerte (de las amistades, se entiende). Los amigos les sirven de espejo y autoafirmación.
Y para tal objetivo nada como las relaciones de grupo. Si la factura de fin de mes es escandalosa, habrá que dejar muy claro hasta dónde puede llegar. Y si reincide, tendrá que contribuir con parte de su pago semanal al pago de los recibos.
Agregado en 26 April 2009
Cualquier petición paterna será mejor recibida cuanto menos se parezca a una orden y más argumentada sea. Hay que respetar su individualidad y mantener un interés cordial y constante. Si imponemos por sistema nuestra autoridad o recurrimos al chantaje emocional, de la noche a la mañana se convertirán en un búnquer: blindado e inaccesible. El diálogo es siempre importante, pero ahora más que nunca.
A la crisis adolescente hay que enfrentarse con paciencia (ración triple de paciencia). Es preciso hablar mucho con ellos y, sobre todo, saber escuchar, porque nuestros hijos tienen un montón de cosas que enseñamos. En el fondo, es la etapa más interesante, satisfactoria y fructífera que viviremos con ellos. A partir de ese momento padres e hijos comienzan a tener intereses comunes, pueden compartir otros niveles de entendimiento. Seguir leyendo
Agregado en 26 April 2009
¿Hay que preocuparse? No, es parte del proceso de hacerse grande. Su rebelión es inevitable y, afortunadamente, pasajera. Los chicos y chicas demasiado dóciles, demasiado obedientes y angelicales son los que deben ser motivo de preocupación. Un hijo rebelde, criticón y que protesta es la imagen de un adolescente sano y en pleno desarrollo.
¿Reaccionan igual ambos sexos?
Los grupos de chicas que se sientan en las escaleras del patio a contarse secretitos o las chicas que pasean cuchicheando agarradas del brazo, parecen bien diferentes del grupo de muchachos de su misma clase que juegan al fútbol o se reúnen en los centros recreativos del barrio y se comunican a los gritos. Seguir leyendo