Agregado en 13 May 2009
La “buena nueva” de un nuevo embarazo tan reciente genera inestabilidad emocional en la familia, tanto es así que muchas veces el primero que se entera de la noticia es el bebé, y lo anuncia con ciertos cambios en su conducta. Los pediatras ya están “cancheros” y es una pregunta obligada a las mamás que consulta trastornos de todo tipo en su bebé.
Incluso las parejas en cuyos planes estaba “tener un hijo por año”, de pronto se preguntan si no hubiese sido mejor esperar un poco más. Aunque el hecho tiene su “lado bueno”. No habrá que comprar otra vez batitas; el “nuevo” tendrá el guardarropa que le deja el hermanito. Y en general, mamá, ya diplomada, se siente más segura y quizás por eso retrasa la consulta con el médico. ¡Pensar que con el primer embarazo no le alcanzaban los dedos de la mano para marcar el número de teléfono del consultorio!
Aunque los embarazos no sean uno calco del otro, pueden presentarse ciertos factores comunes (trastornos de incompatibilidad sanguínea, hipertensión, etc.).
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Agregado en 13 May 2009
Aceptar que el ser humano está programado para tener una sola cría por vez se desprende de la regla biológica de los mamíferos, que establece que se tiene un par de mamas por cada descendiente. Es entendible, entonces, que resulte tan difícil criar a más de un hijo simultáneamente.
Según el grado de dependencia que tienen con sus padres, los animales pueden dividirse en dos grandes grupos: aquellos que, al poco tiempo de nacer o inmediatamente después, ya están en condiciones de sobrevivir por sí mismos (prole precoz); y los que necesitan imprescindiblemente de un adulto progenitor para su cuidado y sustento (prole inepta).
¿Se imaginan a cuál de ellos pertenece el humano? Sí, a la prole inepta. Nacemos sin los dientes que nos permiten despedazar o triturar los alimentos y esta característica nos convierte en dependientes de la secreción caliente y sabrosa de mamá. Además, necesitamos casi un año de nuestra vida para desplazarnos por nuestros propios medios, de manera que si no podemos buscar nuestro alimento, nos lo deben acercar, lo que acentúa aún más la dependencia. Seguir leyendo
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Agregado en 25 April 2009
Separarse puede ser difícil para la mamá y el bebé, pero ayuda a que ambos se vayan sintiendo cada vez más independientes. Un día u otro las mamas se ven en la necesidad de salir sin su bebé. De vez en cuando hay que resolver alguna gestión ineludible, efectuar una compra especial, comer en un restaurante con papá o con una amiga o, simplemente, sentir que una es un ser individual.
Cuando esto llega, seguro que a la mamá no se le va del pensamiento su chiquito del alma: “¿Me extrañará?”; “¿Se arreglará bien la niñera si llora?”. Reflexiones como éstas suelen aparecer, sobre todo, cuando pensamos que el origen de la escapada no era absolutamente imprescindible.
Es posible que la mamá tenga algo de razón: su hijo se acuerda de ella, cómo no, y seguro que esas horas no son tan perfectas para él como las que disfrutan juntos. Pero no es tan importante la cantidad de tiempo que los padres pasan con el bebé como su calidad. Lo fundamental es que los ratos que compartan valgan la pena de verdad, que jueguen y lo estimulen con dedicación.
Agregado en 25 April 2009
Hay muchos lugares a los que sí puede acompañamos, aunque a veces eso implique agregar algunas incomodidades extra.
- Supermercados y shoppings: hay que abreviar todo lo posible las compras (los bebés se cansan pronto). Llevaremos mamadera o papilla envasada y un pañal, por si acaso. Si nos acompañan papá o los abuelos, estaremos mucho más relajadas.
- Papeleos y trámites sencillos: siempre que sean breves. En su cochecito o en su silla permanecerá tranquilo y nosotros podremos resolver la situación. Si tomamos el subte o el colectivo, nos vendrá muy bien recurrir a la mochila.
- Ir a la farmacia, hacer compras pequeñas… Sólo será adecuado cuando carguemos poco peso.
- Visitar a unos amigos: Llevar al bebé suele ser compatible, sobre todo si en la casa también hay niños pequeños.
- Salir de viaje: salvo que se trate de negocios, el bebé puede acompañamos. Eso sí, será imprescindible que llevemos con nosotros su equipo completo.
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Las alternativas suelen ser dejarlo con algún familiar o con la niñera. Lo mejor es adaptarse al horario del pequeño: si sabemos que la abuela o la niñera se las arreglan bien para acostarlo, podemos irnos antes; pero, en caso de que sospechemos que puede haber problemas, será mejor esperar a que esté dormido.
A veces resulta difícil dejarlo en casa para salir con papá, pero la pareja también necesita dedicarse tiempo. A los cuatro o cinco meses ya podemos empezar a salir esporádicamente por la noche, pero conviene que se quede con personas conocidas para él.
Es preferible no ausentarse mucho tiempo (unas tres horas) porque, si se despierta, nos extrañará más que durante el día. Y si está enfermo, habrá que cambiar de planes.
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Puede quedarse con un familiar, con la niñera o en la guardería. Hay que pedirle a la persona que llegue media hora antes de irnos (así evitaremos despedirnos con precipitación). Es preferible realizar una o dos gestiones y volver pronto; pero, si ejecutamos varias el mismo día, evitaremos salir con frecuencia.
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Agregado en 25 April 2009
Es la clave del problema. Si la resolvemos con inteligencia, nos quedaremos tranquilos desde el principio. La respuesta depende de las horas y del tipo de separación a que nos vayamos a enfrentar.
Es fundamenta] elegir una opción definitiva para que el bebé no tenga que cambiar de cuidadores a cada rato.
Con papá: En principio suele ser lo mejor porque padre e hijo se conocen bien. La dificultad es que no siempre resulta fácil coordinar los horarios laborales de ambos padres.
Al cuidado de la abuela o de un familiar: Es una alternativa buena, siempre que no se trate de una persona demasiado anciana y que de verdad quiera atender al chico y no le resulte agotador (aunque le tenga gran cariño, puede ser excesivo para ella). Seguir leyendo
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Agregado en 25 April 2009
A partir de los cinco meses, algunos juegos como el Aquí está (la madre se tapa la cara con las manos y las aparta después) o cualquier otra variedad de la escondida (con personas o con objetos) le enseñan que, aunque mamá se vaya, siempre regresa a su lado.
Hacia los seis, son útiles las cajas sorpresa porque contienen un muñeco que surge de repente y luego desaparece.
Entre los siete y los doce, podemos mostrarle trenes que atraviesan un túnel (él no los ve, pero sabe que siguen ahí) y jugar a comunicarnos con un teléfono infantil desde una habitación contigua.
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Salir sin que nos vea es poco aconsejable: antes o después el chico se dará cuenta de que no estamos en casa y se sentirá engañado. Así sólo conseguiremos aumentar su angustia y hacerlo dudar de nuestra franqueza.
Alargar demasiado la despedida es otro error habitual. Se pondrá a llorar sin parar y nos resultará mucho más difícil decirle chau.
Tampoco se trata de darle un beso y salir corriendo. Asegurémonos de que comprende que nos vamos y que volveremos en cuanto nos sea posible. Aunque sea chiquito entenderá nuestra intención.
Si ambos padres trabajan afuera, conviene que le dediquen un tiempo diario a solas y se repartan ciertas rutinas primordiales, como bañarlo, darle la comida y acostarlo. Los regalos de consolación son mala estrategia. En ningún caso debemos convertir los juguetes en una especie de pago por nuestra ausencia.
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Las separaciones resultarán más llevaderas para los dos si las preparamos con suficiente anticipación.
Cuando se trate de un recién nacido, hay que valorar hasta qué punto necesitamos salir. No tiene la misma importancia resolver un trámite que ir de compras con una amiga. Pero lo segundo también puede estar justificado: después de un paseo ocioso, volveremos relajadas y el chiquito agradecerá nuestro buen humor. A medida que vaya creciendo podremos distanciarnos de él con mayor frecuencia.
Los tres primeros meses son los más delicados, ya que los bebés establecen una intensa relación con su mamá. Ausentarse con frecuencia no es recomendable. En caso de que sea imprescindible, conviene aprovechar sus ratos de sueño y volver pronto. Seguir leyendo
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