Agregado en 13 May 2009
Si el parto anterior ha sido por cesárea, por ejemplo, serán necesarios controles rigurosos y el modo de parto del nuevo embarazo estará, por lo menos parcialmente, condicionado por esta intervención quirúrgica previa.
Aquí habría que plantearse la pregunta: ¿Qué hay de malo en tener bebés muy cercanos uno del otro? Después de todo, si la naturaleza ha consentido que el organismo pueda volver a embarazarse en forma precoz, es que está en condiciones de hacerlo tanto física como fisiológicamente.
Y entonces, ¿dónde está el problema? Intentando simplificar podemos decir que, al igual que en las leyes, en las conductas humanas todo está permitido, a menos que se exprese explícitamente lo contrario. Ya vimos que la naturaleza no es rígida al respecto. Los programas biológicos pueden alterarse “sin drama”. Y sólo en el caso de que el parto anterior haya sido por cesárea podría plantearse la posibilidad de análisis de esta situación. Seguir leyendo
Agregado en 13 May 2009
Mientras el bebé no posee dientes, debe asegurarle una buena provisión de alimento líquido; para ello hace producir al cuerpo materno una hormona que estimula la secreción láctea. En principio, en forma constante durante seis semanas; a partir de ese momento, demanda del insaciable.
Pasadas las seis semanas, el bebé mismo con su llanto de llamada provocará en la madre la secreción y expulsión de la leche. El señor demandante reclamará que su mamá esté todo el tiempo disponible para él, cosa que también previo la naturaleza.
Mientras el bebé toma la teta, la hormona que estimula la secreción láctea inhibe, a su vez, a la que estimula el ovario para reanudar los ciclos y producir ovulación. De manera que, mientras hay lactancia, no hay ovulación, por lo que se aleja la posibilidad de un nuevo embarazo. Pero la regla conoce tantas excepciones que mejor no confiarse. Seguir leyendo
Agregado en 25 April 2009
Dado que el embarazo es una de las etapas más felices en la vida de pareja, resulta difícil entender cómo, durante su transcurso, pueda producirse una separación. En algunas circunstancias, se le adjudica a la gestación el motivo de dichas separaciones, cuando en realidad las causas son arrastradas desde épocas anteriores.
Muchas parejas reconocen que esta problemática es preexistente a la decisión de tener un hijo, pero creen que el embarazo solucionará todos los conflictos. En realidad, esta situación lo que hace es poner el acento en las emociones que se vienen jugando dentro del vínculo. Seguir leyendo
Agregado en 24 April 2009
Jamás. El feto no será privado de oxígeno ni será golpeado por los embates amorosos de la pareja. Para tranquilizar a los temerosos, debemos decir que el pene del padre no tiene modo de entrar en contacto, en ningún momento, con el bebé en gestación.
Por tanto, el riesgo de afectar el curso del embarazo es totalmente nulo. Por el contrario, y según sostienen algunos especialistas, si los padres gozan y experimentan el placer, el bebé también se sentirá feliz.
Agregado en 24 April 2009
No hay dudas de que un embarazo cambia en forma radical la vida de una persona. Esta afirmación (que puede ser calificada como un tanto evidente en el caso de las mujeres) no lo es tanto en los hombres, quienes si bien no tienen cambios corporales, sí se ven inmersos en una larga secuencia de nuevas experiencias, muchas de las cuales también los tienen como protagonistas principales.
Esta serie de modificaciones que se suscitan tanto en varones como en mujeres durante los nueve meses de gestación, hacen que la vida de la pareja cobre una renovada relación. Así se verifican una serie de cambios que, inevitablemente, se trasladan a la hora del sexo. Por eso, suele hablarse del embarazo como un momento particular en la vida sexual de la pareja. Seguir leyendo