Agregado en 25 April 2009
Cuando las obligaciones laborales nos impiden dedicarnos a los hijos en su tiempo de vacaciones, hay que buscar alternativas.
Si la economía familiar permite pagar a una persona (de probada confianza) que cuide de ellos en casa mientras trabajamos, perfecto, el problema estará resuelto.
Otra posibilidad son las guarderías; en ellas nuestros hijos pueden relacionarse con otros chicos de su edad, al tiempo que asumen normas básicas de comportamiento (comer sin ayuda, esperar turno para subirse a la hamaca, jugar con sus iguales…). Pero muchas instituciones cierran sus puertas durante las vacaciones de invierno.
Algunos padres resuelven el cuidado de los niños disfrutando el tiempo de descanso por separado, pero esto no es siempre posible y, además, las vacaciones no son lo mismo si no son en familia. Seguir leyendo
Agregado en 25 April 2009
En una pareja debe haber confianza para poder hablar sin tapujos, y más aún cuando están a punto de convertirse en padres. Pero ser franco y consecuente con uno mismo implica a la vez ser tolerante y estar dispuesto a comprometerse.
En la práctica, esto significa que no se debe menospreciar a la pareja ni sus sentimientos. Y cada uno debe estar dispuesto a hacer algo por el otro. Si a ella no le interesa hacer el amor, puede buscar otra manera de satisfacerlo a él.
Y si prefiere los mimos y caricias al sexo, él debe renunciar al coito. De lo contrario, ella se sentiría culpable. Pero la mujer también debe creerle a él cuando le dice que la desea, ya que será placentero para ella disfrutar con sus caricias.
En cuanto al sexo, todos tenemos necesidades distintas, de manera que es difícil que la pareja nos dé justo lo que queremos o viceversa, que seamos capaces de dar lo que espera de nosotros. Pero, ¿es eso tan grave? Vivir en pareja es un compromiso de desarrollarse juntos. El amor y la comprensión deben compensar con creces las limitaciones propias de la convivencia.
Agregado en 25 April 2009
Las alternativas suelen ser dejarlo con algún familiar o con la niñera. Lo mejor es adaptarse al horario del pequeño: si sabemos que la abuela o la niñera se las arreglan bien para acostarlo, podemos irnos antes; pero, en caso de que sospechemos que puede haber problemas, será mejor esperar a que esté dormido.
A veces resulta difícil dejarlo en casa para salir con papá, pero la pareja también necesita dedicarse tiempo. A los cuatro o cinco meses ya podemos empezar a salir esporádicamente por la noche, pero conviene que se quede con personas conocidas para él.
Es preferible no ausentarse mucho tiempo (unas tres horas) porque, si se despierta, nos extrañará más que durante el día. Y si está enfermo, habrá que cambiar de planes.
Agregado en Bebés