Cuando las obligaciones laborales nos impiden dedicarnos a los hijos en su tiempo de vacaciones, hay que buscar alternativas.
Si la economía familiar permite pagar a una persona (de probada confianza) que cuide de ellos en casa mientras trabajamos, perfecto, el problema estará resuelto.
Otra posibilidad son las guarderías; en ellas nuestros hijos pueden relacionarse con otros chicos de su edad, al tiempo que asumen normas básicas de comportamiento (comer sin ayuda, esperar turno para subirse a la hamaca, jugar con sus iguales…). Pero muchas instituciones cierran sus puertas durante las vacaciones de invierno.
Algunos padres resuelven el cuidado de los niños disfrutando el tiempo de descanso por separado, pero esto no es siempre posible y, además, las vacaciones no son lo mismo si no son en familia. Seguir leyendo
